La historia de la astrología forma parte del desarrollo de distintas formas de observar el cielo, organizar calendarios y relacionar los ciclos visibles de los astros con la vida social, agrícola y cultural de diferentes comunidades. Desde sus primeras etapas, esta práctica se vinculó con la necesidad de ordenar el tiempo, reconocer estaciones, registrar movimientos celestes y construir sistemas simbólicos que ayudaran a interpretar el entorno desde una perspectiva tradicional.
En las civilizaciones antiguas, la observación del cielo tenía una función práctica y cultural. Los movimientos del Sol, la Luna y los planetas visibles se registraban para establecer calendarios, marcar periodos de siembra, organizar celebraciones y estructurar momentos importantes de la vida colectiva. Con el paso del tiempo, estas observaciones se combinaron con relatos, símbolos y clasificaciones que dieron lugar a diferentes formas de lectura astrológica. En este contexto, la astrología puede entenderse como una tradición histórica que refleja la manera en que distintas sociedades intentaron dar orden y significado a los ciclos naturales.